A menudo, en el imaginario popular, los celos se venden como una «prueba de amor». Pensáis que, si hay celos, es porque os importáis mucho. Pero la realidad es muy distinta: los celos no suelen nacer del amor, sino del miedo.
Es lo que llamamos «ira erótica»: una mezcla compleja de temor al abandono y un deseo intenso de exclusividad.
Cuando este miedo se activa, dejáis de veros como compañeros libres y la relación entra, casi sin daros cuenta, en una dinámica de vigilancia: preguntas constantes, necesidad de saber dónde está el otro o desconfianza ante terceros.
La paradoja del control
El gran problema es que intentar «asegurar» la relación mediante el control suele provocar justo lo que más teméis. La vigilancia agota, la desconfianza hiere y la libertad coartada genera distancia. El miembro celoso, buscando desesperadamente no perder a su pareja, termina asfixiando el vínculo.
Un camino diferente es posible
Romper este ciclo desde dentro a veces resulta complejo, ya que las emociones intensas pueden nublar la perspectiva. Sin embargo, salir de esa dinámica de miedo y control es totalmente posible cuando se comprende qué hay detrás de esa inseguridad.
No dejéis que el miedo decida el futuro de vuestra relación. En Psilam puedo ayudaros a desactivar esa «ira erótica», dándoos las herramientas necesarias para transformar la desconfianza en seguridad. Pedid vuestra cita y empecemos a construir la relación tranquila que merecéis.
Lamia Chennaoui | Psicóloga Sanitaria M-38600


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